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Desgranamos la banda sonora de una de las películas más cautivadoras de los últimos tiempos. Pasa y descubre por qué la música que suena en Drive está en boca de todos y se ha convertido en el centro de atención de muchos cinéfilos y melómanos en los últimos días.

–ADVERTENCIA: el artículo puede contener y contiene spoilers gordos como pedruscos—

Cae la noche en Los Ángeles. El Staples Center acoge los últimos segundos de un partido crucial, los Boston Celtics se enfrentan a unos Clippers que necesitan aguantar la ventaja que llevan en el marcador para acceder a Play-Offs. Restan diez segundos para lograrlo y un nuevo aficionado se acerca a 150km/h por las transitadas calles que rodean el estadio. El baloncesto es una metáfora brillante para representar lo crucial que es cada instante cuando te juegas la vida, lo acuciante del paso del tiempo, que deja de ser efímero para congelarse en un manojo de decisiones que deben ser tomadas en milésimas de segundo. El conductor sin nombre, que toma la apariencia de Ryan Gosling en tanto transcurre Drive, resulta todo un cirujano del volante. Es sobre tres pedales donde se siente seguro, donde descansa, donde se gana la vida, donde sana (Gosling parece recuperarse de una puñalada con sólo apoyar la espalda en el asiento de su coche), donde se enamora; un escorpión que se diluye, debilita sus pinzas y suda, suda mucho cuando se ve exiliado de su hábitat natural.
A las primeras de cambio, dando paso a esa intro espectacular, en parte por su plasticidad y en parte porque desprende una normalidad pasmosa, Nicolas Winding Refn nos ofrece la primera toma aérea de la metrópolis, ya ahogada en sombras, permitiendo que sea la luz humana la que marque los contornos de la abrupta y moderna urbe angelina. Estas tomas nocturnas las usará recurrentemente durante todo el largometraje como nexo entre sucesos, resaltando la figura de Gosling, un animal silencioso, esquivo, noctámbulo, que se aleja voluntariamente de las personas porque sabe que su naturaleza es inherente a la destrucción.

El noir se traga el tempo de la tranquilidad de Gosling, involucrado de repente en una espiral de controversias que requiere de una violencia a la altura de las circunstancias. Es entonces donde el escorpión saca el veneno a flote y empieza a romper cráneos a diestro y siniestro como si de una partida de No More Heroes se tratara, por amor, porque aprecia a Shannon  -Bryan Cranston, brutal en Breaking Bad, sigue totalmente on fire y borda cada papel que le dan- y, sobre todo, porque ama a Irene (Carey Mulligan), a quien tiene totalmente bajo su hechizo, You keep me under you spell, quiere gritarle mientras su marido celebra su fiesta de regreso de la cárcel (allí son muy dados a esas macrofiestas en casas, aquí somos más cutres y nos vamos de botellón y esas cosas) antes de ser brutalmente cosido a balazos por la mafia ante la mirada atónita de Christina Hendricks que, muy desmejorada por exigencias del guión, parece recién llegada de Mad Avenue, en un viaje en el tiempo en carroza desde los años 60.

La explotación del ambiente sonoro también recuerda inevitablemente a Breaking Bad, serie admirada por  Winding Refn y por cualquiera de vosotros que haya visto la última temporada emitida. Abundan los momentos en los que la música agudiza hasta el extremo la tensión de las escenas, algunas ya de por sí inflamables, las estremecen hasta que el éxtasis simplemente aparece, sobre la quietud, sobre la nada. Drive es un paseo a través del silencio porque necesita decir muy pocas cosas para expresar una muy certera,  filosofía que el driver comparte totalmente. El propio Ryan Gosling lo reconoció en una entrevista: “El público es inteligente y no necesita que se lo expliques todo”.

Uno de los culpables de la discreción verbal de los personajes no es otro que Cliff Martínez, ex batería fugaz de los Red Hot Chili Peppers y autor de otras bandas sonoras como la de Traffic, Solaris o Contagion. Suyos son todos los cortes que proporcionan el tejiido sonoro y, en ocasiones, los diálogos, como en la escena en la que Irene cruza una taciturna mirada con el driver mientras conduce y no necesita decirle nada, primero porque sobran palabras, y segundo porque Cliff Martínez ya se encarga de no queden dudas. Los cortes electropop son acertados y transmiten a golpe, o más bien vaivén, suave pero tenso, de sintetizadores. “Where’s The Deluxe Version?” es probablemente la pieza más brillante -y extensa- de las que encontramos, todas bañadas del añejo aroma a años 80 que rodea el film.
El gran opening que comentábamos al principio está condimentado con otra instrumental y es obra de Chromatics, unos chicos de Portland que tienen muy buen gusto. “Tick of the clock” (Night Drive, 2007) parece compuesta específicamente para abrir Drive, no sólo por cómo se titula y por el nombre del disco que cierra, sino porque la urgencia que transmite es totalmente acorde a la situación, urgencia interrumpida por un destello cegador a mitad del trayecto.
Pero aunque la música ambiental es espléndida, lo que hace a la banda sonora de Drive tan irresistible es el trío de ases a los que el director danés -según declaró Winding Refn, quería que ambientaran una especie de  cuento de hadas- ha decidido darle un protagonismo enorme, canciones que rondan el synthpop y que habían pasado hasta el momento prácticamente desapercibidas. Vamos, que era casi imposible acceder a ellas a menos que las estuvieras buscando.
La simbiosis electrohouse de Nightcall con Drive ya es irremplazable. Nightcall suena junto a los créditos iniciales, con esa tipografía tan rosa, tan vintage y tan genial se superpone en el trayecto de Gosling hacia ningún lugar. No recuerdo una película en que unos créditos de apertura se me hicieran tan notorios y tan cortos. La propiedad del tema, de Kavinsky, un francés que también tiene muy buen gusto y compuso el tema en 2010 con la producción de Guy-Manuel De Homem-Christo (Daft Punk), la delicada voz de la brasileña Luísa Hanae Matsushita (Lovefoxxx) y la mezcla de SebastiAn.
Tanta o más fuerza tiene “Under Your Spell” de Desire, una banda a caballo entre Portland y Montreal que comparte mucho con los mencionados Chromatics, ya que aparte de estar acogidos en el mismo sello  (Italians Do It Better), un miembro es además productor de los autores de Tick of the clock. La canción es un temazo brutal, tanto que resulta incomprensible que no haya trascendido mucho antes (data de 2009). En Drive resume a la perfección la relación hipnótica que domina a los protagonistas.
Drive es también una herioca fábula de amor. La figura del driver y sus dos vertientes se ve reforzada por la canción que funciona de eje de la trama, “A Real Hero”, primero cuando muestra su lado más humano (a real human being) al pasear junto a Irene y su hijo por las carreteras de Los Ángeles y, finalmente, en contraste, tras renunciar a su relación con ambos debido a su implicación involuntaria en la trama de la mafia angelina (a real hero). Un héroe de verdad, de los que se van por la puerta de atrás, la de las llamadas perdidas y las relaciones rotas. El tema es obra de College, proyecto personal del también francés (como Kavinsky) David Grellier y liberado en 2009con la colaboración de Electric Youth.

Apartada del idilio electrónico destaca enormemente, casi como una agradable molestia, la voz de Riz Ortolani, un compositor italiano que, allá por 1971, compuso “Oh My Love” con la ayuda de la voz de Katyna Ranieri para musicar un documental de producción italiana sobre el comercio de esclavos. No creo que imaginara que, cuarenta años después, pondría el background a una de las mejores secuencias de Drive, los últimos minutos de vida de Nino. Puede no ser congruente con el estilo marcado por los demás cortes, pero atendiendo al comienzo la justificación es absoluta.

Oh my love
Look and see
The Sun rising from the river
Nature’s miracle once more
Will light the world

But this light
Is not for those men
Still lost in
An old black shadow
Mientras una mitad del mundo está expuesta a la luz del sol, la otra mitad duerme en las sombras. Pero en Los Ángeles siempre es de noche, nunca refleja la luz allí, nunca existirá luz para el escorpión que la rehuye.
What do you do?
I drive.

Sobre El Autor

Es el encargado de que todo funcione correctamente, si es que eso es posible. Creativo y experto en chistes malos, jamás disfruta el momento y tiene ascendencia italiana, pero sólo se le nota en el apellido.

5 comments

  1. Solo me chirría “Oh my love”, pero el resto de la OST es tremenda. Cliff Martinez es un dios de la vida: mi preferida suya sigue siendo Solaris, pero en esta está también que se sale. Si llega a sonar también Midnight City en Drive nos da un patatús.

    Muy bien el artículo: thumbs up!

  2. Gran análisis del personaje de Ryan Gosling-ese hombre-ejem-actor-que-me-encanta :) y de toda la película, y la música que aparece. Me ha gustado mucho lo que has comentado sobre el baloncesto, la relación entre el coche y el personaje, y genial Chromatics para empezar. Los títulos de crédito tan plásticos, con las imágenes de L.A. y la canción de Kavinsky de fondo, pronosticaban que la peli iba a ser muy buena ^^ A mí unos que también me parecen una obra maestra, con el gran Dylan de fondo, fueron los de Watchmen. El repaso que hace de la historia mundial y de la de los personajes es una pasada:

    http://www.youtube.com/watch?v=-I8tyFT5p0E

    Siguiendo con Drive… me ha gustado mucho la comparación del personaje con el animal, y lo que dices de que su naturaleza es inherente a la destrucción. El momento del ascensor y el tío de la pistola me recordó a Irreversible (aunque ahí es muy desagradable), donde pasa algo parecido con la cabeza de un tipo y un extintor. Y el momento del motel cuando Gosling se queda con la cara llena de sangre y su mirada como de autómata, creo que es genial también. Al y yo estuvimos comentado un poco cómo llegaría a convertirse en este tipo, y estar tan “f*cked up” :P … la verdad es que es un personaje de esos que no olvidas. Me gusta mucho la frase que has puesto de Gosling, eso siempre lo comentan los directores/guionistas es mejor mostrar que decir y el profe que tuve de relato negro nos decía que al público no le tienes que dar todo mascado.

    A Cliff Martínez no lo conocía (sobre los RHCP sólo conozco realmente a Frusciante) porque Traffic, desgraciadamente, no la he visto, porque Al me ha dicho que la banda sonora es brutal, pero Solaris sí, y la música me encantó, muy emotiva. Todos los cortes de Drive son espectaculares, y Where's the deluxe versión me parece preciosa.

    Del resto, Under your spell es la que más me gusta ^^ tengo en la cabeza el “you keep me under your spell”. Además muy bueno el enlace con las imágenes de Roy Lichtenstein. Y totalmente de acuerdo con que Oh My Love es una agradable molestia, no lo podrías haber descrito mejor.

    Muy bonita la frase que has escrito antes de la última foto, y me encanta que hayas acabado con el: “What do you do?”, “I drive” ;D

    Tenía que comentarte el post en condiciones, porque ya te digo que me pareció genial desde que lo leí. Sobre Gosling, parece que este año está en boca de todos gracias a ésta, Ides of March y Crazy, Stupid, Love, que aún no he visto, pero le han valido 2 nominaciones a los Globos (como era de esperar, a Drive ni la han nominado, son tan mainstream los Oscar y estas cosas…). Como ya te dije, interesante ver suyas The Believer, Half Nelson (fue nominado al Oscar como mejor actor), Stay, que también es una peli interesante, le pusieron En Tránsito o Tránsito en castellano, y aunque me gustan más suyas las otras dos que te he dicho, aquí salen Ewan McGregor y Naomi Watts y la peli tiene unas imágenes muy chulas y es bastante original. Y luego por supuesto, Blue Valentine. La banda sonora compuesta por él y con canciones de Grizzly Bear (anoche puse un video de la peli en mi muro, por eso me he acordado de decírtelo) es una pasada, creo que te gustará :)

    saludos!

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