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Todos sabemos a estas alturas que “Una semana en el motor de un autobús” (1998) es el álbum más épico de Los Planetas. Posiblemente también de la música independiente nacional. Pero para llegar a lo que acabó siendo, la banda granadina tuvo que superar muchas adversidades, internas y externas. Lo que queda claro es que no hubiese sido posible sin la influencia de otros artistas, bandas míticas que alumbraron la inspiración de los componentes de Los Planetas, tanto la de los que se quedaron como la de los que se fueron.
Los Planetas experimentaron, y no precisamente con gaseosa. Tanto en el apartado musical, con una elaboración instrumental impropia de lo que por aquellos años se relacionaba aquí con la música, como en la parte inspiracional, con esas sustancias altamente psicodélicas que estuvieron tan cerca de acabar con ellos. En este artículo queremos trasladarte lo que escucharon Los Planetas.
(Nota: El reportaje está plenamente basado en la narración del periodista Nando Cruz para su libro “La historia del disco que casi acaba con los planetas”, lectura que recomendamos, por lo que a él corresponden los méritos de investigación y recopilación de los datos de los que me sirvo para hacer este post.)
Para formar parte del grupo de Los Planetas post-Pop (1996) bastaba con ser acérrimo de My Bloody Valentine. Eso, vivir en Granada y frecuentar el bar que por aquel entonces habitaban J, Florent y compañía. No es difícil imaginarlos alucinando con los muros de sonido shoegazers de la banda dublinesa, un fenómeno noventero que también alcanzó a Los Planetas.

 

“Tomorrow never knows” (Revólver, 1966) representa seguramente la cara más psicodélica y estupefaciente de los Beatles. Revolucionaria y experimental, tres décadas más tarde fue el modelo de Raúl Santos, por entonces batería de Los Planetas, para la base rítmica que destacaría en Dr. Osmond (para remontarte angélico), una de las rarezas más carismáticas de los granadinos. Psicodélico es el término que acuñaba Osmond para definir el efecto que desencadenaba el consumo de drogas, con lo que el paralelismo con la psicodelia de los Beatles quedaba bastante consonante.

 

Tras el paso de Raúl Santos por la batería, la ruleta de acontecimientos giró a favor de Eric Rodríguez, ex Lagartija Nick, que trajo a la banda el frenético ritmo característico del punk, reflejado en algunas canciones de “Una semana en…”, como los enérgicos arranques de Segundo Premio. Un conjunto épico que quizá no habría sido lo mismo sin la influencia de precursores punk como The Damned, Sex Pistols o The Clash.

 

Spacemen 3 es posiblemente una de las bandas míticas sin las que Los Planetas tal y como los hemos conocido no habrían sido posibles. Su influencia acompañó las tardes anodinas en las que fumar era el único pasatiempo de J y Jesús (el chico de los experimentos, el de las influencias musiciales, el chico que acabó pasando como viento que sopla por la banda granadina), con Florent desaparecido en los más angostos callejones de Granada. Fumar y escuchar el space rock de la banda de Warwickshire. Una esfera de sonido que te transporta a algún lugar. Mejor que éste, quiero decir.

 

No todo era Spacemen 3 en el submarino del terror. La doble J también compartía devoción insana por 13th Floor Elevator, banda clave en el desarollo del garage rock y la psicodelia, género al que Los Planetas siempre se han sentido atraídos. “Roller Coaster” pertenece al primer álbum de estudio de los tejanos, The Pshychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators (1996).

 

El disco empezó a tener forma desde que trazaron las líneas invisibles de “La Copa de Europa”, la canción épica por decreto de Los Planetas. La genialidad casi siempre suele venir acompañada de intertextualidad, por lo que J se sirvió trazas de la melodía de Glass para componerla. “Glass” pertenece al músico inglés Robyn Hitchcock y su álbum Fegmania!, publicado en 1985. Rock y psicodelia, como os podéis imaginar.

El crescendo final de La Copa de Europa sería el resultado de la mítica banda de shoegazing Ride, que compuso en Nowhere una de la historias de amor menos ridículas de la historia. Vapour Trail finaliza en una marea de guitarras épica que recuerda irremediablemente a los minutos finales de la que acabó siendo la canción más larga del tercer disco de los planetas.
Jesús y Florent, ambos ceutíes, quemaron muchas tardes solitarias en El Fargue, compartiendo anécdotas y seguramente miserias con la única compañía de la soledad que proporcionan los psicodélicos acompañada con discos de Spectrum. Podían flotar durante horas escuchando canciones atmosféricas como How You Satisfy Me y, aunque quizás no fuese el escenario idílico, la idea de pasar tardes enteras escuchando a Spectrum no parece tan mala.

 

Florent seguía en una situación descontrolada. Cada vez estaba más distanciado de la banda y sus excesos habían sobrepasado la permisividad de un J que tampoco era precisamente profano en la senda de los desvíos. “Blue Flower”, de los Pale Saints, parecía describir con exactiutud la tensión que había entre J y Florent, hasta al punto de llegar a plantearse unos Planetas sin Florentino, aquel serenado estudiante de derecho que se acababa de quedar atrapado en una espiral autodestructiva con difícil punto de retorno. Posteriormente “Blue Flower”, que en realidad es un cover de Slapp Happy, inspiraría la letra de “Segundo Premio, y si no atención a los primeros versos del tema de los ingleses:

 

Waiting for a sign from you
Waiting for the signal to change
Have you forgotten what your love can do?
Is this the end?

 

A pesar de los problemas que estaba encontrando para sacar adelante el disco, lo cierto es que J nunca llegó a estar solo. Manuel Carlos Ferrón, un habitual de las tascas granadinas, fue clave en la evolución de “Una semana en…” en tanto que colaboró con J cuando la situación de la banda era más delicada. A él le debemos conocer “La playa” tal y como acabó siendo. A su vez, gracias a él J conoció grupos de culto como The Urchins o Razorcut. Ambos compartieron muchas tardes emulando a clásicos como Bob Dylan o “Ballad of Easy Rider”, una preciosa canción country rock de The Byrds.

 

La mañana que Manu y J cerraron la historia teen que envolvía “La playa” escucharon el segundo álbum de Sunny Day Real Estate, un vinilo rosa de canciones ruidosas y repleto de canciones introspectivas, muy ligadas al movimiento emo de los años 80, repitiendo el éxito logrado por cortes espectaculares de la talla de “In Circles”.

 

Uno de los temas más emblemáticas de Los Planetas estaba apunto de ver la luz, o la oscuridad, más bien, de los granadinos. Kieran, todavía en proceso de adaptación en la banda, tenía grabado un bajo y Jota, sin perder oportunidad, caminó sobre esa línea con voz apagada, cansina y melodiosa a partes iguales. Kieran la relacionó directamente con la “Bizarre Love Triangle”, la mítica canción de New Order. Más tarde se conocería, por cierto, que la letra iba dirigida como un obús hacia Florent, ya en estado de permanente descomposición anímica.

Línea 1, la línea de autobús granadina que llevaba hasta el polígono, uno de los lugares más estupefacientes a los que podía asistir alguien dispuesto. Ésa era la línea que inspiraría la canción , la que apunto estaba de ser grabada junto a una de las obras maestras del jazz, el “Kind of Blue” de Miles Davis, el primer soporte que encontraron con un espacio libre al final de la cinta. El contraste con la obra de Miles tuvo que ser ciertamente perturbador.

“Día internacional del orgullo gay”, como explicaría Jota, no sería tanto lo que su explícito título dejaba entrever sino una canción-protesta o canción-aviso sobre buenos y malos, sin atender a distinciones entre malos y peores. Con pocos matices. Pero una canción atractiva, al fin y al cabo. Finalmente, por presiones de la discográfica, bastante razonables por otro lado, la canción llegó a nosotros como “Ciencia Ficción”, por lo visto inspirada en los The Chills más rítmicos. “Heavenly Pop Hit” pertenece al tercer disco de los australianos, “Submarine Bells” (1990).


Los tormentos que azotaban la cabeza de J no se encontraban solos en la larga hagiografía de los líderes musicales. Esa dicotomía entre cultura y negocio, entre progreso y pérdida de la esencia y su consiguiente extensión a la tensa relación que vivía con su sello discográfico, RCA, ya había sido tratada por Morrisey en “Frankly, Mr. Shankly”, segundo tema del largo “The Queen Is Dead” (1986).

Especialmente interesante es la incursión en el proceso inspiraciones de Segundo Premio, canción que es para el que escribe la mejor canción jamás compuesta por Los Planetas. Como vimos en la primera parte del artículo, “Blue Flower” inspiró la letra de Segundo Premio, pero fue Etienne Daho con “Promesses”, en cambio, quien jugó un papel vital en la canción, aportando la idea para su melodía central. Nando Cruz comenta un divertido episodio en el que, en una edición del FIB en la que tocaban los granadinos, un grupo de fans acudió con una pancarta que rezaba “Etienne Daho, primer premio”. “Promesses” pertenece a “La notte, la notte” (1984), segundo trabajo de estudio del compositor francés.

Para coronar la bomba no sólo emocional sino también referencial que iba a ser Segundo Premio, sabemos que Jota tomó para una de sus estrofas la melodía de “Smoke Signals”, de unos Magnetic Fields que en 1991 lanzaron su primer disco, “Distant Plastic Trees”. La voz de Susan Anway, siempre celestiales las vocales de Stephin Merritt, ella no era una excepción, nos canta con excelente suavidad que le estamos mandando señales de humo y conoce nuestro código secreto mientras un nervioso y agitado teclado amortigua los ecos.

Kurt Ralske, productor de confianza de Los Planetas, tomó un vuelo hacia Granada con el único propósito de comenzar a producir el disco, con la dudas por otra parte lógicas que suscitaron los granadinos en su primer contacto, mucho más descompuestos de lo que estaban en su actual visita. Comenzaron el proceso de grabación y, en una de estas, el buen Kurt trajo una pila de discos entre los que triunfó especialmente “Too Many Days Without Thinking”, compuesto por unos tal Swell el 1997, banda de indie rock muy poco conocida aquí, aunque llegara a formar parte del cartel del Primavera Sound. Siempre podemos fantasear con que sin una canción como “Fuck Even Flow”, la semana en el motor de un autobús habría sido menos redonda, menos perfecta.

Si tuviera que elegir qué es el elemento, si pudieran separarse los componentes de una canción con plena impunidad, que más me impacta del disco de Los Planetas, escogería sin dudar demasiado las cuerdas que mecen Línea 1 en un desgarro contínuo y doloroso, como abriendo una herida con ternura pero sin piedad. “Forever Changes” (1967), hoy aclamado por la crítica y por culturetas de medio mundo, sirvió de ejemplo sobre cómo meter violines y viento en el disco sin que acapararan más atención de la pretendida. “Alone Again Or” es una buena muestra del buen gusto folk que tenía “Love” en los lejanos años 60.

 

Sobre El Autor

Es el encargado de que todo funcione correctamente, si es que eso es posible. Creativo y experto en chistes malos, jamás disfruta el momento y tiene ascendencia italiana, pero sólo se le nota en el apellido.

3 comments

  1. Totalmente de acuerdo, un muy buen libro. Estoy a la espera del que tienen en preparación en la editorial Lengua de Trapo, sobre cómo se hizo “Cajas de música difíciles de parar”, del gran Nacho.

  2. Gran post Adriano :) My Bloody Valentine, Ride, y The Beatles, en particular, grandes influencias para este grupo sin igual. La de Tomorrow Never Knows sin duda es pura psicodelia, una de msi favoritas de los Beatles, y de Al también, hubo una temporada el año pasado que la ponía casi todos los sábados que pinchaba en l'enre ;)

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