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Nosotros éramos dos de las más de 50.000 personas que el pasado fin de semana nos pasamos por IFEMA a descubrir qué tenía preparada la industria del videojuego para estas navidades y el próximo 2014. Mientras Sony y Microsoft tenían todo el dinero invertido en mostrarnos sus nuevas consolas, Nintendo se ha esforzado en mostrar que su Wii U no solo no está muerta, si no que le espera un 2014 de aúpa y que su portatil, la 3DS, tiene también mucha salud y juegos por delante.

La jornada empezaba nublada y con problemas en las acreditaciones, pero una vez dentro del pabellón nos dimos cuenta de que lo que habían montado no era moco de pavo. A esas horas la mayoría de los stands y puestos de juego aparecían intactos y los mandos aún no tenían las babas de los jugadores colgando (estaban limpios, lo juramos). Nada más entrar nos recibían a izquierda el stand de Sony y enfrente el de Xbox obligándonos a pasar en medio de ellos a los visitantes, pero la comitiva de Tokio Blues miró de reojo y siguió recto observando qué más habría. Más adelante y no sabemos si intencionadamente o no, los stands del nuevo Call Of Duty y del Battlefield también se encontraban enfrentados el uno al otro. Con la indiferencia de un niño al que le han atiborrado a golosinas seguimos por el pasillo central hasta encontrarnos con el, en comparación, austero stand de Nintendo. Aquí lo importante eran los juegos, ni “rubius” ni “mangels” ni dudosas campañas de publicidad sobre chamanes que nos relajarían la espera de las nuevas consolas. La gran N nos recibía con sus clásicas sagas, con juegos sólidos y con juegos que apuntan a convertirse en algunos de los mejores de la generación como “Zelda: A link between worlds”, “Super Mario 3D World” y “Mario Kart 8″.

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En el mismo stand de Nintendo nos esperaría José Arcas, responsable de producto de la Wii U, el cual muy amablemente nos dedicó unos minutos para una entrevista que en breve podréis leer aquí en Tokio Blues. En ella nos repasa el último año de la compañía con sus aciertos y fallos, y nos alumbra algo el 2014 con alguna que otra sorpresa. Mientras esperábamos a José Arcas no dudamos en ir al stand-tienda que GAME había preparado para la feria. Allí volcaron un camión de videojuegos de segunda mano y otros tantos nuevos, con ofertas especiales para los asistentes. Por supuesto nos perdimos entre los videojuegos de 2ª mano maldiciendo nuestra maltrecha economía. Evidentemente tuvimos que comprar algo mientras con el móvil mirábamos “gamerankings” para sacar el mayor rendimiento a nuestro dinero. Si bien el primer día entre los videojuegos de 2ª mano se podían encontrar muchas gangas, estas el sábado ya habían volado.

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Después de la entrevista y el dinero gastado empezaba realmente la feria para nosotros, Adriano, responsable de la parte gráfica se entretuvo sacando fotos a stands, azafatas y decorados mientras yo deambulaba cual zombie de Dead Rising 3 por la feria asombrado y decepcionado a partes iguales. Realmente había cosas muy interesantes y todas las compañías se tomaron en serio la feria, se veía que esto no era otro Gamefest pachanguero. Simuladores de conducción, Battlefield con la cabina de su avión, Oculus Rift…El pabellón se quedó pequeño y todos los huecos para los stands se ocuparon.  En este rato pude probar el nuevo Battlefield 4 en Xbox ONE. ¿Impresiones? Bueno, el mando es perfecto, excepto por un pequeño detalle, los botones L1 y R1 (los que están encima de los gatillos) son un poco duros y necesitan ser presionados con algo más de fuerza de lo que nosotros consideraríamos normal o habitual. Por lo demás no sabía si estaba jugando al Battlefield 3 o 4. Las mejoras tanto en apartado gráfico como jugable son mínimas. Veréis, esto de jugar un “shooter” con algo que no sea un ratón o el mando de la Wii debería ser considerado un sacrilegio hacia los videojuegos. Pero temas de control a parte, Battlefield vende, es buen juego pero no aporta nada, así que me dí una vuelta por el mapa, trasteé un poco y me dirigí al stand de Microsoft mientras Adriano había desaparecido de la faz de la tierra.

En el stand de la compañía de Redmond la reina de la fiesta era, como no podía ser de otra forma, la Xbox One, grandes cubos cubrían los mayores lanzamientos, cubos que en su interior albergaban los puntos de juego. Lo que quizá se hizo para potenciar la curiosidad del jugador acabó siendo una desilusión, en la que no se podía ni ver el juego hasta que te habías pasado una hora en la cola. De todas las propuestas la más interesante era Ryse, un juego de acción basado en la Antigua Roma, seamos sinceros, el juego pinta bien pero tenemos miedo que se convierta en el típico juego técnico de lanzamiento, de esos que se sacan sólo para demostrar el potencial de la consola pero que en el fondo están vacíos. Kinect también tenía su espacio en el stand con Kinect Rivals. Esta mentalidad de Microsoft de querer contentar a todos los jugadores aún hoy en día no parece estar muy clara ni tener un rumbo definido. Si quieres ser “la consola de todo el mundo y toda la familia” no puedes ser la más cara de las tres. Por último un McLaren y un pequeño escenario donde estarían personalidades como Mangel cerraban el stand de Microsoft.

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Enfrente y cruzando el pasillo más tenso de toda la feria esperaba SONY con su reluciente PS4 y el Gran Turismo 6 (sí, para PS3). Aquí de nuevo decenas de consolas esperaban a los gamers madrileños y españoles. Otra vez los mismos juegos que en Xbox One con alguna que otra exclusiva. Assassins Creed IV se veía espectacular para ser una consola, al igual que el resto de títulos. Driveclub propone menos coches y más simulación que Gran Turismo con unos visuales muy cuidados y un acercamiento a las carreras no tan “perfectista” como el título de Polyphony Digital. Tampoco faltaron puestos de juego con otros títulos ya en el mercado: “The Last Of Us” y “Beyond: Two Souls” se hicieron hueco junto con algunos otros juegos más. Al fondo y en la esquina había unas cincuenta PS Vita, las cuales creemos que acabaron la feria sin ser tocadas, es más creemos que las tenían allí de regalo y nadie las quiso. PS Vita con su catálogo calcado al de PS3 y con una filosofía que no se ha adaptado nada a la forma de jugar en una portátil se ha pegado el batacazo en los mercados sin poder repetir el triunfo de su predecesora la PSP. Le guste a quien le guste, pero en el mercado portátil Nintendo  es la reina indiscutible. Por lo menos en la portátil de la Gran N no tenemos que jugar a refritos y remakes de juegos de hace 2 años de la Wii.

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Una vez fuera del stand de ONE y PS4 pudimos comparar ambas consolas, y nuestro veredicto es que: Hoy en día, y en unos días cuando salgan ambas al mercado, no hay ni un solo aliciente para comprarlas, ninguna de las dos introduce algo nuevo. PS4 apuesta por la misma fórmula desde hace 10 años, Killzone, FIFA, CoD y otras sagas más saldrán en PS4. Si eso puede que cuando Nintendo patente algo ellos lo copien, de momento el mando de su nueva consola tiene una superficie tactil, apostamos a que el siguiente tendrá una pantalla también. El mando de la Xbox es una continuación y mejora del anterior, es aún más cómodo pero los botones de encima de los gatillos resultan un poco duros, como ya habíamos comentado. Kinect sigue sin despegar al ser una solución más cara que el Wiimote de Wii o el Move de Sony y encima no permite la mitad de acciones que estos dos. Recordemos que Kinect no tiene botones y basa todo su poder en nuestro movimiento y nuestra voz. Más le valdría a Microsoft haber sacado un EyeToy mejorado.

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Gráficamente no hay nada sorprendente, para contener costes las nuevas consolas tienen una tarjeta gráfica que en su equivalente de PC cuesta unos 130-140€, lo cual ahora las mantiene un poco a la altura, pero en 5 años la diferencia entre consolas y PC será aún más grande. Con la división de Xbox de Microsoft dando unas pérdidas de mil millones de euros, y la de Sony algunos años también, no podemos parar de preguntarnos si no será que este no es el camino a seguir en la industria del entretenimiento de salón. Veremos como reacciona el mercado a Steam OS y a la mejora y abaratamiento de los componentes de los ordenadores.

Siguiendo nuestro camino por la feria nos encontramos pequeños stands de compañías menores, desde EA hasta Namco o Madeinspain Games con propuestas bastante interesantes en el lado indie. EA nos machacaba con sus sagas de siempre, Need For Speed, Sims, Battlefield… Si echamos de menos a alguien en toda la feria fue a Ubisoft, haber probado Watch_dogs o Rayman: Legends en otras plataformas que no fuera WiiU hubiera sido muy interesante. De todas formas nos vamos de esta primera edición de la Madrid Games Week con un muy buen sabor de boca, con las impresiones de la nueva generación de consolas, con las apuestas de Nintendo para 2014,  habiendo probado las últimas novedades y encima nos llevamos una camiseta de Pokémon. No nos cabe duda de que el año que viene volveremos a ver una segunda edición aún mejor y mayor. Las 52.000 personas que pasamos por allí lo deseamos.

Seguid atentos a Tokio Blues, porque en breve traeremos un artículo dedicado a la nueva generación de consolas, otra dedicado a Nintendo y por último una entrevista con Jose Arcas, responsable de producto de Wii U de Nintendo Ibérica.

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Sobre El Autor

Fotógrafo y enfermo del QWERTY, dale un buen objetivo y capturará el mejor momento del festival. Dale un ladrillo, un ratón y un poco de cemento y construirá el palacio de Notre Dame en Minecraft.

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