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Pasen y vean. Volvemos a 2010 y volvemos al cine independiente estadounidense con Blue Valentine. ¿Qué encontramos al abrirle los ojos a la pantalla? A la pequeña Frankie gritando en busca de una tal Megan que no es otra que su querida, amada y respetada mascota. Danzarina vestida con un tutú rosa se desliza de forma graciosa en busca de ayuda atravesando la maleza que rodea el hogar.

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Dormido encontramos a un Ryan Gosling (Drive, 2011. Trabajo impecable) descuidando su imagen con barba de dos o tres jornadas de más. Rescata, pues, a su pequeña de la angustia por la aparente pérdida y como dos tigres salvajes van a abalanzarse hacia su mamá, la siempre perfecta Michelle Williams (que recordamos haber visto ya en Brokeback Mountain (2005)). A destacar que tanto uno como otro se lleva la nominación a los globos de oro además de que no podemos olvidar la candidatura al oscar por parte de Williams por este nuestro trabajo tratado.

Dean, Cindy y lo que queda tras 6 años de complicaciones. Habitación del futuro que les lleva al pasado. Recuerdos que te hacen perderte de nuevo en los años de la juventud. Así es como comienza y se argumenta este relato de amor, pasiones encontradas, de felicidad sin enmascarar en tiempos difíciles y de cómo notamos el paso del tiempo cruzando nuestras historias.

Derek Cianfrance. Y con la más que fantástica banda sonora de manos de Grizzly Bear nos introducimos en su principio. Frankie es el centro de sus vidas ahora pero no lo fue siempre. Con su vestido rojo la pequeña alegra las jornadas de ambos protagonistas pero la pasión sigue viva y así es despertada en la habitación futurista de un hotel que ambienta con perfección a las parejas que lo visitan. Megan. Otro punto de inflexión en la historia a parte de nuestro hotel. El momento en el que Cindy encuentra atropellado a su mascota nos hace ver como todo puede venirse abajo en el momento más inesperado. Y se viene.

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Entramos en el pasado. La situación cambia y vemos a un Dean joven y apuesto (como si se tratase del príncipe azul de nuestro tiempo), un Dean azul como azul es nuestro título. Aparece el ukelele y un autobús semivacío donde se encuentra de forma no casual con ella. Todo lo tiene preparado, lo ha hecho en sueños y es que ya soñaba con ella antes de verla. Conocerla ya la conocía, en las historias de amor todo está escrito desde el principio y lo único que tenemos que hacer es rebobinar la película.

Mudanzas y el amor a primera vista. Amor que intenta separar el matón de turno, Bobby Ontario, al que encontrara Cindy 6 años después y con el que fingirá que lleva una feliz vida de casada. Nada más lejos de la realidad, por cierto.

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¿Qué se siente al enamorarse? Mariposas o cualquier insecto agradable de ver aparece por tu mente y te crees que vives en la película. Te crees que eres Michelle Williams y que tu Ryan Gosling viene a salvarte. Su abuela no encontró el verdadero amor en su abuelo y nos quedan dudas de si Cindy es la mujer de los sueños de Dean. Dudas, muchas, repito. Y entre las dudas encontramos varias escenas memorables. A destacar especialmente tenemos el baile al son del ukelele de Dean que nos regala la versión improvisada de la más que mítica “You Always Hurt the One You Love” de los Mills Brothers, con una rítmica Cindy bailando de rojo y azul vaquero. Y después de ese azul vaquero, la realidad azul del mundo fantástico y futurista de nuevo aparece en la pantalla y se deja entrever el absoluto desacuerdo de nuestra protagonista con el esfuerzo diario de su compañero ya que para ella este es insuficiente: quiere más ansiando un mejor futuro profesional para Dean.

Hay peleas en nuestra historia y el drama está cargado de realidad. Pero el futuro ya está escrito para nuestros protagonistas que bailan entre los flashbacks del pasado y juntos se encuentran en el final abierto que los coloca a ambos en la cuerda floja y es que todos nos hemos preguntado lo mismo ¿Termina bien esta historia? ¿Son felices al final? Sólo el pasado, que está cargado de futuro, tiene la respuesta.

3.5
Rating Puntuación Final

(no es la media)

Sobre El Autor

Fotografía y un buen texto de Hesse para cualquier noche de verano. Adicta a ver la lluvia caer desde su ventana filosófica y etérea, para ella escribir significa el intento constante e imposible de ordenarse.

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