Post Type

Este fin de semana, del 23 al 24 de marzo, ha tenido lugar la tercera edición del Salón del Manga de Alicante y Tokio Blues no se ha perdido la cita. Este evento comenzó tímidamente hace dos años, a imitación del ya veterano salón del manga de Murcia pero no tardó en demostrar su potencial y ampliar sus fronteras. Este año se cambió la nave para dar cabida a los más de 14.000 visitantes que recibió, batiendo con esta cifra el récord del año pasado y demostrando ser un evento de gran aceptación y mucho potencial.

El sábado por la mañana el salón estaba abarrotado, había una cola gigantesca de gente con y sin disfraz esperando para conseguir su entrada. Los voluntarios, vestidos de rojo, no daban abasto ante la gran afluencia de visitantes para ayudar a todo el mundo. Se habían agotado rápidamente los aparcamientos y los rezagados tuvimos que aparcar en el descampado de al lado. Pero, a pesar de las dificultades, finalmente conseguimos dejar el coche y entrar en el recinto.

salon1

La primera impresión fue sobrecogedora: se respiraba el ambiente del manga, con una gran cantidad de personas luciendo sus disfraces, algunos de ellos realmente trabajados y espectaculares, otros más sencillos pero todos igualmente divertidos. La gente abarrotaba las diferentes calles que se formaban entre los puestos de venta y en los ojos de todos se reflejaba la ilusión característica de todos los salones del manga. Había montados dos escenarios para los diferentes eventos, uno en cada extremo del recinto. En el medio había habilitado un tatami para hacer los talleres de artes marciales y un apartado para probar diferentes videojuegos y hacer competiciones. Fuera del recinto, en el pasillo, se había reservado una zona para exponer tanto maquetas como viejas consolas, muchas de ellas auténticas rarezas. No podían faltar a la cita tampoco algunas celebridades del manga gaijin, a las cuales el puesto de FNAC Alicante les procuró un lugar para poder firmar a sus fans.

Los puestos de comida fueron los grandes triunfadores de la mañana del sábado, especialmente el de ramen que, como todos los años, acumulaba colas de cientos de personas deseosas de probar la sopa de fideos japonesa más característica. Desde Tokio Blues pedimos que para próximas ediciones se planteen habilitar más de un puesto de ramen pues, por desgracia y debido a la cola, nos quedamos sin probarlos. Había también un puesto de helados japoneses con una maquinaria tan estrambótica y ruidosa que hacía vibrar toda la repisa, dando la sensación de que algo iba a salir volando de allí. Pero lo que salían eran fantásticos helados y gominolas características de Japón. Por supuesto, no faltaban las tiendas de cómics que se habían desplazado al salón para exponer las novedades de los últimos meses, como el tomo 16 de Bakuman, Traidores de la tierra de Usagi Yojimbo, el número especial de One Piece, etc.

Había también muchos puestos de merchandising tanto para ellas como para ellos. ¿Qué chica fan de One Piece no querría unos pendientes de Boa Hancock? ¿Quién podría dejar la ocasión de comprarse un peluche de Doraemon o un abrelatas con imán de Dragon Ball Z? Había para todos los gustos y, si no te apetecía comprar, siempre podías ir a uno de los dos escenarios a ver los diferentes eventos, o a la zona habilitada para juegos de mesa.

A la hora de comer la cosa pareció tranquilizarse un poco. La gente se sentaba en los bancos de los alrededores del edificio a tomarse los bocadillos, descansar después de haber estado andando toda la mañana y reflexionar sobre lo que habían visto y comprado. Es un espectáculo curioso ver a tanta gente reunida y disfrazada, reponiendo energías para poder seguir dándolo todo por la tarde. No todos los días se ve a Trafalgar Law compartiendo banco con Marinera Luna, o a Fukuda de Bakuman dándole de comer a su hijo Pikachu. Es la magia del salón.

salon2

La tarde continuó al mismo ritmo que la mañana, abarrotada de gente aunque de una forma no tan exagerada como en la apertura. Nuevas caras se sumaron a otras, mientras que algunos se retiraban a sus hogares a disfrutar de lo que habían comprado y visto en el salón.

El domingo fue mucho más tranquilo, ya no había dificultad en aparcar y había mucha menos gente pero con la misma energía. A fin de cuentas, se celebraba el evento de karaoke, uno de los más populares del salón.  Los puestos apuraban su stock y hacían ofertas tentadoras. El merchandising seguía volando como siempre. Las camisetas de series como One Piece o Juego de tronos, que no es manga pero sí bienvenida en el salón, fueron, como viene siendo habitual, una de las elecciones predilectas de la gente. En la zona de tatamis había prácticas de combate con armas de cartón piedra que simulaban algunas tradicionales japonesas y otras no tan orientales. La gente se arremolinaba para contemplar las intensas peleas, algunas más espectaculares, otras más torpes, pero todas igual de divertidas. Muchas de las novedades se habían agotado el día anterior y había algunos cómics que costaba encontrar.

Este año había menos puestos de hama que en 2012, pero se había añadido una nueva moda, el fimo, una especie de plastilina preparada para darle la forma que quieras y endurecerse al ser horneada. En el área del escenario donde se celebraba la competición de karaoke había mucha gente sentada, algunos escuchando y otros simplemente descansando después de un fin de semana agotador. Muchos de ellos habían acampado en el recinto ferial para disfrutar al 100% de su evento favorito.

Los puestos, a diferencia del primer día, tenían su escaparate cubierto de plástico no sabemos muy bien si por higiene o si porque algún desaprensivo mal friki había interpretado en más de un sentido lo que la palabra “manga” del salón significaba. En cualquier caso, la gente no perdía el ritmo y curioseaba en todos los puestos posibles para descubrir alguna oferta de última hora o alguna rareza desenterrada de entre las novedades. Nosotros, por nuestra parte, aprovechamos los momentos finales del evento para ultimar las compras pues, aunque estábamos haciendo la cobertura, no pudimos evitar caer en la magia del salón que estaba ya acabando. Cuando vimos a la gente de los puestos recoger supimos que era el momento idóneo para marcharse y no quedarse atrapado entre la multitud en la hora del cierre. Un salón del manga de Alicante tan intenso y divertido como todos, pero más grande que ninguno hasta la fecha que hace que desde Tokio Blues no paremos de preguntarnos ¿cuánto queda para el cuarto?

Galería fotográfica

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

(Capturas de Adriano Fortarezza)

Sobre El Autor

Escritor de pentagramas, combina su devoción por la música clásica con un exquisito purismo mangaka. Asiduo del cómic norteamericano, su gusto está marcado por la vuelta a los orígenes, donde parece residir La Verdad.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*