Post Type

Park Chan Wook, el maestro del thriller coreano, vuelve a las pantallas con ‘Stoker’, su debut cinematográfico en Hollywood, producido por Fox Searchlight e interpretado por Mia Wasikowska (Alicia en el país de las maravillas), Matthew Goode (Match Point) y Nicole Kidman. El pasado 3 de mayo, el director acudió como invitado de honor a la inauguración del 19º Festival de cine fantástico de Bilbao – FANT, donde pudimos ver la presentación del pre-estreno estatal de su nuevo film y contar con su presencia.

‘Stoker’ narra una perturbadora historia sobre inocencia y el camino hacia la pérdida de ésta, sentenciada a desaparecer del cuerpo y conciencia de India, una adolescente cuyo padre acaba de fallecer. Es una historia de cambio, transgresión y movimiento constante, encerrado en un movimiento narrativamente circular y cíclicamente regresivo, el de la herencia.

Stoker 1

¿Hasta qué punto podemos escapar de lo que somos? 

We are not responsible for what we have come to be.

Un estético prólogo nos muestra a India, su falda ondea al viento sobre la naturaleza, una naturaleza tan pura e inalterable como la que nace con ella y de la cual ha comprendido que no puede escapar. La blusa de su madre y el cinturón de su padre, señas visibles de la esencia que al combinarse dieron la nueva unidad que ella forma. Un nuevo cuerpo y una nueva conciencia que no son más que las remanentes cualidades de toda su pasada estirpe. Desde el título, la familia se desmarca como un seno indestructible en la existencia de cualquier ser. Stoker es su apellido, la sombra que perseguirá siempre a quien por azar del destino surja dentro de su núcleo. Stoker es la esencia inmanente de todo aquello que no podemos escapar a ser, algo de lo que no somos responsables.

STK-7222.NEF

To be an adult is to be free.

El día que su padre fallece India cumple 18 años. La edad se convierte en el valor inmaterial que tasa nuestras decisiones. El concepto de madurez, el derecho al conocimiento y la libertad son los privilegios que el tiempo concede a quien avanza de su mano, y ser adulto es ser libre, es la linea imaginaria que marca la división entre la pura conciencia y el poder de desenraizarse y establecerse ante el mundo como individuo original, en el caso de que esto sea posible.

Park Chan Wook juega con la simbología y la metáfora visual para crear un ambiente de máxima tensión en el que el bien y el mal se confunden en un estado permanente de extraña quietud. India deshace lentamente la cáscara de un huevo mientras lo observa, como si una lucidez extrema le permitiese poseer plena consciencia de este proceso de madurez que el resto de humanos ve pasar sin reparar en él. Detallismo, significados que trascienden de los propios objetos y una clara iconografía del crecimiento humano destacada sobre sobrios escenarios, hacen de ésta una película de aumentada captación sensorial que el espectador se ve forzado a experimentar. India puede ver lo que nadie ve, escuchar lo que nadie escucha y sentir lo que los demás no pueden llegar a entender.

Un nuevo formalismo occidental 

El director ha prestado especial importancia a la edición de sonido y a la constante concurrencia de este dentro de la narración, pues según sus palabras “Lo visual es un estímulo de la conciencia y el sonido de la inconsciencia, por eso en una película el sonido es olvidado”. Los detalles sonoros nos acercan al introvertido mundo de India, que al compás de un metrónomo que mantiene durante toda la película el mismo ritmo de tirantes relaciones pasionales e interminables e ilegibles miradas, acompaña una violenta cadencia padecida en el cuerpo de una joven. Junto a su viuda madre, y su tio Charlie Stoker, India completará un triángulo de extrañas atracciones y deseos ocultos. La violencia se funde con la sexualidad y el pecado se diluye en el camino hacia un fin justificable. El guión, escrito por Wenworth Miller y adaptado por Park Chan Wook, es según palabras del director, algo que deja los anhelos de los personajes deliberadamente abiertos al público. La protagonista actúa como un diablo sin mostrar un sentimiento de culpa aparente, encerrando trances y cambios bajo un rostro de calma, sobre cuya lectura el director invita a replantear si dentro de esa conciencia existen realmente consecuencias morales, reflexionando así, junto con la cuestión principal del linaje como factor potencial de la identidad, la existencia de la maldad y la depravación -así como cualquier otra facultad del carácter humano- como atributo adquirido o heredado por naturaleza.

stoker 09

El director, profundo admirador de Hitchcok, a quien sitúa dentro del cine como la representación absoluta del género thriller, ha decidido trabajar esta vez en el ámbito occidental, desmarcándose de su exotismo asiático y el terrorífico sentimiento que su extrañeza estética produce en el público occidental. Park adopta el inglés como idioma de trabajo e incorpora a su elenco a Nicole Kidman, toda una celebridad de rasgos tan claros como la ingenua prototipia de su personaje. El director ha sabido exponer su impecable percepción del gótico americano y concentrar en él a la perfección lo maquiavelico de las actitudes humanas en las recatadas conductas occidentales, como se deja ver, desde la propensión creativa de un cineasta que debe al thriller británico y americano su pasión por la narración audiovisual.

El ojo cinéfilo no sólo se ve probado al tener que esforzarse por encontrar las divergencias con su anterior obra, sino que ahora el director cruza el umbral del cine coreano y se vuelve universal, ampliándonos un abanico de claros referentes que como era de esperar nos remiten rápidamente a un gran clásico, su primer ‘maestro’, siendo más que evidente la influencia en ‘Stoker’ de la obra de Hitchcock “Shadow of a Doubt” (La sombra de una duda, 1943). Park Chan Wook se impone como un director que al igual que su protagonista, posee la asombrosa capacidad de captar cada detalle, como vemos ha hecho en su interpretación sobre el guión original de ‘Stoker’, en el cuál su propio ‘Tio Charlie’ desgaja ante el espectador temas tan profundos como la ética, la moral y los propios principios religiosos, alejándose en su estética de su característica violencia sugerida por el manga japonés y desvelando suavemente erotismo y vehementes delirios con una elegancia digna de la Europa clásica, donde las imágenes más explicitas, con la contundencia de las notas de una oscura melodía de piano rompen la exquisitez palaciega y hacen surgir las más profundas perversiones de la naturaleza humana.

park3232pek

‘Stoker’ se convierte en una pieza imprescindible dentro de la nueva línea de sangre que Park Chan Wook plantea con este relato y que tras su éxito probablemente continúe con más creaciones de género thriller o fantástico dentro del ámbito occidental después de este film, demostración absoluta de la polivalencia de un director que saber plasmar su genial talento allá donde desee rodar, junto con el más exquisito gusto que se haya conocido para ilustrar la venganza.

4
Rating Puntuación Final

(no es la media)

Sobre El Autor

Criada dentro de la lata de sardinas más grande del mundo, nuestra enviada más allá del muro vive por y para el arte. Perseguidora de las últimas tendencias creativas, asegura tener un nombre para cada tono de gris.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*