Análisis Reviews

F1 2013 – Codemasters (2013)

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F1 2013 llega a las estanterías físicas y digitales con la intención de actualizar a su predecesor hacia la presente temporada del deporte rey del motor. Por lo demás el juego mantiene la esencia de los anteriores: una mezcla de arcade y simulador, o mejor dicho: un simulador que acaba siendo arcade. Este año no faltan ni los nuevos pilotos ni los nuevos circuitos representados hasta el más mínimo detalle. India y Estados Unidos esperan este año el circo de la Formula 1 pero puedes adelantarte a ellos en este juego. Disponible para Xbox360, PS3 y PC el juego promete lo que mejor sabe hacer Codemasters: entretenimiento sobre cuatro ruedas.

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Ys Origin – Nihon Falcom (2006)

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Desde que hace algunos años a Konami se le ocurrió traer en perfecto castellano y a precio reducido el fantástico Ys VI: The Ark of Napishtim a España no puedo dejar de emocionarme cada vez que veo un nuevo juego de la fantástica saga de Nihon Falcom. Es curioso, porque aunque tiene una base de seguidores muy amplia, las reviews de páginas de gran prestigio siempre los castigan con notas muy bajas porque parecen antiguos y son difíciles. Claro, como no son ni indies ni tampoco triple A no se les suele dar ni una oportunidad. Pero siempre en todas las comunidades hay algún fan de Ys que se siente ultrajado por semejante trato, más cuando muchas veces los juegos son castigados simplemente por ser tradicionales sin tener en cuenta nada más. Cuando alguien puntúa mal un juego de Ys que conozco de sobra su calidad siempre me pregunto cómo se atreven a llenarse la boca autodenominándose jugadores tradicionales o especialistas del sector. Por eso es importante señalar que todos los juegos de la saga Ys a los que he podido jugar han sido experiencias fantásticas. Ys VI: The Ark of Napishtim, Ys VII, Oath in Felghana y el presente: Ys: Origin.

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Assassin’s Creed: La evolución de la franquicia

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Assassin’s Creed es una de las franquicias más importantes de la presente generación, contando con nada más y nada menos que 5 títulos en sobremesa, más otro anunciado para finales de año. El juego trata sobre un conflicto milenario entre dos bandos opuestos: Asesinos y Templarios. Ambos persiguen el mismo objetivo, pero los primeros pretenden alcanzarlo mediante la libertad y los segundos mediante el control. Y los primeros son los buenos y los segundos son los malos. En pleno 2012, en el punto culminante de la trama de las conspiraciones templarias, se encuentra Desmond Miles, un camarero de 25 años que es secuestrado por la compañía Abstergo ya que pertenece a un antiguo linaje de asesinos relacionado con un aparato muy poderoso llamado “El fruto del edén”. Desmond es introducido en un aparato llamado Animus, que le permite revivir los recuerdos de sus ancestros para poder extraer así la información necesaria para localizar el artefacto. +

Contre Jour – Mokus (2011)

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Un refrito o un juego genial, un producto copiado pero divertido. El 50% de los juegos para móvil parecen tener la misma estructura: Se abre un menú en el que elegimos mundo, para mostrarnos una cuadrícula en la que están ordenados los niveles, en los cuales nos evalúan de 0 a 3. Las tres estrellas de Angry Birds, las de Cut The Rope o las del juego que hoy nos ocupa. El otro 50% de juegos copia la fórmula de Farmville: Construir lo que sea (hotel, casino, prostíbulo, guardería) con temporizadores, niveles y cualquier cosa merecedora de un segundo de nuestra atención debe ser comprada con el segundo dinero del juego. El futuro por lo menos sí que parece algo más prometedor  con OUYA (Una consola con Android por 99€) a la vuelta de la esquina. Por el momento tenemos que conformarnos con que cualquier juego medianamente bueno acabe siendo una basura porque destroza la experiencia de juego, ya sea con un simplista diseño del juego, un sistema de pagos ofensivo hasta para Amancio Ortega o unos controles insufribles. +

Super Hexagon – Terry Cauanagh (2012)

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En TokioBlues alabamos los juegos indies, no sólo por puro postureo sino también porque de verdad nos gustan. En la época pre-PSX donde los gráficos importaban poco el esfuerzo se centraba en crear un buen producto que entretuviera al jugador. Hoy nos encontramos productos que ofrecen todo lo contrario: Mirarás a la pantalla y te quedarás cincuenta horas con la boca abierta con las sombras y los escenarios, pero ahí acaba todo. Los juegos indies son una bendición en este aspecto, pues han sabido crear verdaderas obras maestras con herramientas que existían hace casi 10 años como el motor “Source”. Juegos como el que hoy nos ocupa podrían haber existido perfectamente en la época de las recreativas, al igual que “Closure” o “The Binding of Isaac”. Pero la guinda del pastel es que en su simpleza y abuso del 2D tienen un aspecto visual muy cuidado, y por si se os olvida, ahí tenéis “Limbo”. +